Flor María Gómez Isorna

Desde que recuerdo, siempre me han gustado los niños. He disfrutado de sus sonrisas, de esas pequeñas cosas que te ofrecen de la manera más sencilla y natural haciendo que nos sintamos especiales. Por ello, nunca tuve duda a la hora de elegir mi camino. Estaba claro, quería ser maestra. Una bonita palabra. Así pues, estudié primero mi Diplomatura en Educación General Básica lo cual me abría la puerta a la enseñanza, pero después de ser madre descubrí que mi reto estaba más allá, y era ayudar a los alumnos/as que más pudieran necesitarme, transmitirles los valores y la alegría de querer aprender para la vida., y me licencié en Psicopedagogía. La importancia de ser conscientes que esos niños son personas que crecerán y que podrían hacer un mundo mejor, que no hay nada más delicado que sus mentes y sus pensamientos, reconocer la necesidad de apoyo y cariño que demandan, siempre unido a la responsabilidad que supone colaborar con las familias para ayudarlas a conseguir hacer de ellos unas personas autónomas, libres e independientes que puedan tomar sus propias decisiones, siendo capaces de asumir sus fracasos como pasos hacia el aprendizaje.

Le doy gran valor a mi formación como maestra, preparándome para ser cada día mejor. Intentando conocer el mundo en el que se mueven mis alumnos, pues las nuevas tecnologías están en sus vidas y hay que aprovecharlas para que les facilite el aprendizaje, sin abandonar la parte humana para conseguir una buena convivencia en el colegio. Trabajo siempre en la prevención de diferentes conductas sin dejar atrás las dificultades de aprendizaje, y en encontrar técnicas de motivación que les haga disfrutar y enriquecerse del aprendizaje continuo.

En mi vida es importante poder recorrer parte del camino con ellos ver cómo van evolucionando y desarrollando sus capacidades de diferentes maneras haciéndome participes en cada minuto, eso hace que sea feliz en mi trabajo y disfrute de cada momento.

Profesora de Primaria

Flor María Gómez Isorna