Colegio Nuestra Señora de Andévalo de Sevilla

LA ORTOGRAFÍA: COMPETENCIA DE TODOS

¿Qué es la ortografía? ¿Por qué es importante tener una adecuada ortografía? ¿Cuáles son las causas por las que cometemos errores al escribir? ¿Cómo se consigue una buena ortografía? Estas son cuestiones que debemos plantearnos en los tiempos que corren, en los que prevalece la idea de que el riguroso cumplimiento de las reglas ortográficas es algo accesorio.

La palabra ortografía significa “correcta escritura”. La RAE (Real Academia Española de la Lengua) la define como: “El conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua”. Es decir, la ortografía nos ayuda a utilizar de una manera adecuada las palabras para que nuestra comunicación escrita sea eficaz y nuestros escritos se entiendan sin dificultad. Por tanto, la ortografía no es un capricho, sino una herramienta fundamental para comunicarnos de forma correcta.

Si la ortografía es incorrecta, el mensaje llegará defectuoso al destinatario y, por consiguiente, la comunicación no será la adecuada.

Durante muchos años, cometer una falta de ortografía se consideraba algo intolerable en un estudiante. Actualmente se respira cierta indiferencia, especialmente por parte de los jóvenes para quienes cometer errores ortográficos parece carecer de importancia, sin pensar que en un futuro, no muy lejano, una correcta escritura ampliará sus oportunidades tanto en el ámbito académico como en el laboral. Una adecuada ortografía es esencial para una buena imagen personal y profesional.

Las causas por las que se cometen errores al escribir pueden ser de diversa índole. Desde la falta de atención, el desconocimiento de las reglas, la mala pronunciación de las palabras o debido a problemas más graves como la hipoacusia o la disortografía.  Otro motivo importante es la tendencia actual a escribir de forma abreviada los mensajes en los móviles y comunicarse a través de las redes sociales de forma errónea y poco correcta, memorizando esas palabras mal escritas, por lo que es más complicado interiorizar correctamente las reglas ortográficas. Los adultos que tenemos asumidas las reglas, con facilidad nos damos cuenta de esos grandes fallos, pero los pequeños visualizan y asimilan el error ortográfico como válido. Por consiguiente, deberíamos aconsejar a nuestros niños y niñas para que intenten chatear sin cometer errores ortográficos, dado que es cada vez más temprana la edad en que los pequeños tiene acceso a los dispositivos electrónicos.

Entre las posibles causas que provocan los errores en la ortografía, cabe mencionar la falta de hábitos de lectura y de escritura tradicional.

La lectura permite el contacto directo con las palabras permitiendo no solo la fijación visual de la ortografía, sino también la asimilación de su significado contextual. Es fundamental despertar en los niños y niñas un progresivo interés hacia la lectura, tanto desde el colegio como desde la familia. Es necesario seleccionar textos adaptados a los niveles de maduración intelectual de los lectores a quienes van dirigidos, con contenidos atractivos para atraer de inmediato su atención, convirtiendo la lectura en un verdadero disfrute.

El hábito de la lectura se considera el mejor método para escribir las palabras con la exactitud gráfica que el uso correcto de la lengua exige, así como para conocer el léxico en profundidad y, en consecuencia, emplear las palabras cada vez con mayor propiedad y precisión.

Igualmente es necesario despertar en los jóvenes el hábito de la escritura tradicional. Con el avance de las nuevas tecnologías y los sistemas informáticos, la escritura de cartas y el correo tradicional son cada vez más inusuales. Es inevitable que las nuevas tecnologías convivan con las nuevas generaciones, pero esto no está reñido con que de vez en cuando acudan a la escritura tradicional para comunicarse.  Por supuesto que se puede escribir con la misma exactitud ortográfica un texto a mano o en el ordenador, pero la escritura manual requiere un contacto más directo con la grafía, lo que facilita su comprensión y asimilación. Además, el uso del corrector ortográfico en dispositivos electrónicos como el móvil o el ordenador, han hecho que los jóvenes cada vez presten menos atención y cometan un mayor número de errores. La falta se corrige sin que ni siquiera hayan visto en que se han equivocado, con lo que no son conscientes del error cometido.

En cuanto a la práctica del dictado, aun cuando se considera un recurso útil para afrontar con éxito el proceso de enseñanza-aprendizaje de la ortografía, no debería emplearse solo como un sistema para que el docente compruebe el mayor o menor rendimiento de los escolares en el ámbito ortográfico, sino también como un procedimiento para profundizar en el conocimiento de la lengua en general, en el léxico, la morfosintaxis y, por supuesto, como ejercitación de la comprensión oral y escrita. Es conveniente que en la práctica habitual los alumnos lean los textos dictados con anterioridad, individualmente y en silencio, a fin de comprender su contenido. Dictar textos que contengan palabras que no conocen y no utilizan, tanto en el lenguaje coloquial como en el académico, provoca que al escucharlas las graben en su mente de manera incorrecta. Saber lo que significa una palabra ayuda a cometer menos errores, es por ello que el uso habitual del diccionario es también recomendable.

Paralelamente a los dictados se pueden realizar diversos ejercicios escritos para afianzar las reglas ortográficas de forma lúdica, como las palabras o textos mutilados, pruebas de elección múltiple, los descubrimientos de errores, crucigramas, sopas de letras…, siempre y cuando los adaptemos a las necesidades de los niños, el nivel en el que se encuentran y los objetivos que persigamos.

Lectura, escritura y práctica cotidiana son tres procesos clave para poder asimilar y ejercitar el correcto uso de las reglas ortográficas. Por lo tanto, es necesario despertar en los niños y niñas el hábito de la lectura y de la escritura tradicional en edades tempranas y desde todos los ámbitos educativos, escolar y familiar.

Es responsabilidad de todos tratar de recuperar el prestigio de una adecuada escritura, inculcando en nuestros niños y niñas una conciencia ortográfica y proporcionándoles las herramientas necesarias para que se comuniquen correctamente de manera escrita.

 

Antonia Carranco Chamorro

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