Colegio Nuestra Señora de Andévalo de Sevilla

Ya está en Primaria

Colegio de Andevalo

A las edades de seis y siete años la mayoría de los niños son muy enérgicos, abiertos, divertidos y casi siempre de carácter fácil.

Quizás este sea uno de los motivos por el que los padres y los profesores disfruten enormemente de su compañía. En estas edades están dispuestos siempre a aprender cosas nuevas, son inocentes, cariñosos, alegres, agradecidos y estas virtudes nos las están enseñando a cada instante.  Algunos padres, a causa de sus difíciles relaciones con otros hijos mayores, se refugian en sus hijos más pequeños que les aportan mucho más.

Por eso creo que es fundamental un trato adecuado a estas edades, entregarse en cada momento para recoger posteriormente el fruto de esta relación en el hijo ya preadolescente.

En estos años los padres deben tener siempre confianza en las habilidades del niño. Si los padres confían en él, el niño se sentirá capaz de aprender todo lo que se le presente y de no desanimarse pensando en que pueden existir metas imposibles de alcanzar.

Conviene hacer énfasis en las cosas que el niño es capaz de hacer, y dar la importancia adecuada a sus éxitos, especialmente a los del colegio. No es necesario decirle que debe ser el primero, los padres deben limitarse a animarlos, a subirles la autoestima y limitarse a inculcarles que utilicen al máximo todas sus posibilidades.

Algo que creo que no es conveniente es premiar de forma material al niño por sus buenas notas. Esto le hará pensar que sus éxitos siempre serán recompensados en este sentido y si en algún momento esto no es así, pensarán que no lo ha hecho adecuadamente. Sería más correcto reconocer su esfuerzo con muestras de cariño y con alabanzas.

Los niños de Primero todavía disfrutan mucho con los cuentos leídos por sus padres, con los juegos de mesa, con los trabajos manuales, actividades al aire libre y otros juegos. Es un modo ideal de entablar una relación calurosa y cordial que seguramente en el futuro se mantendrá con más facilidad. Es importantísimo dedicarles tiempo a los niños, realizando cosas que a ellos les entusiasme y les haga unirse más a sus padres.

Algo primordial para que exista una buena comunicación entre padres e hijos es escuchar siempre atentamente a los hijos. Hay que escucharlos aunque las cosas que estén diciendo parezcan inoportunas o de poca relevancia. Para ellos lo que les ocurre es lo más importante y necesitan ser escuchados. En los padres está modular la cuestión una vez que lo hayan escuchado.

También es muy importante desarrollar el sentido de la autonomía y responsabilidad y para ello es conveniente asignarles tareas domésticas. Con estas tareas él se sentirá integrado y totalmente necesario en la familia. Cuando se comporte como un muchachito responsable siempre hay que elogiarle y llevarlo por ese camino. Un comportamiento responsable incluye hechos normales de la vida cotidiana tales como preparar su mochila a diario, recoger su ropa después de la ducha, estar pendiente del material que necesitan en el cole, realizar sus tareas de manera voluntaria, etc.

No hay que olvidar que el niño debe elegir sus propias actividades y que no hay que obligarles a tomar decisiones a la hora de elegir por ejemplo lecciones de baile o de canto solo porque sus compañeros las toman, o porque les gusta a los padres y ellos de pequeños no tuvieron esa oportunidad que ahora le quieren ofrecer a su hijo.

Por encima de todo hay que despertar su personalidad y características individuales. La mejor manera de cooperar con el niño para que su desarrollo sea el idóneo es aceptarlo como es e inspirar sus iniciativas personales, para alcanzar este objetivo lo más acertado sería que el colegio y la familia trabajasen siempre de la mano.

Refugio Quintanilla

1 Comment

  • Sara mayo 7, 2018 - 7:35pm

    Como siempre muy acertada seño Refu. Gracias siempre por tus consejos.

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